Pintar la aldea: los vecinos que la política no sabe leer

El colectivo Vecinos Autoconvocados se instaló como un actor central de la política local. Sin banderas partidarias y con una estructura horizontal, participa, controla y elabora propuestas. El gobierno municipal le cierra las puertas y busca desprestigiarlo. ¿Cuánto tiempo más podrán mirar para otro lado ante la irrupción de ciudadanos que buscan ser escuchados?
Política31 de agosto de 2026 Silvana Noacco
images (19)

Hay una frase atribuida a León Tolstói que dice: “Pinta tu aldea y pintarás el mundo”. Tal vez sea una buena manera de empezar a hablar de Hurlingham. No porque lo que ocurre acá sea excepcional, sino precisamente por lo contrario: porque nuestra pequeña aldea puede ser hoy un botón de muestra de algo que está sucediendo en muchas ciudades del conurbano.

En distintos municipios empiezan a emerger movimientos de vecinos autoconvocados alrededor de una preocupación cada vez más visible: la transformación acelerada de las ciudades y sus barrios, muchas veces bajo dinámicas que terminan favoreciendo procesos de densificación y gentrificación sin que exista una discusión equivalente sobre infraestructura, servicios públicos, ambiente, movilidad o calidad de vida.

En Hurlingham la convalidación de un nuevo COU produjo algo que quizás sus impulsores no habían previsto: los vecinos comenzaron a organizarse y ese fenómeno merece ser observado más allá de la discusión puntual sobre una ordenanza.

El vecino autoconvocado no responde necesariamente a un partido, no reconoce una conducción única, no tiene una estructura tradicional, no ocupa cargos y muchas veces ni siquiera comparte una misma mirada política con el vecino que tiene al lado.

Lo une una preocupación concreta sobre el lugar en el que vive. Son, en buena medida, ciudadanos huérfanos de representación.

Pero ¿qué hace la política cuando un grupo de ciudadanos decide intervenir en un asunto público sin pedir permiso a ninguna estructura política?

Instala dudas y sospechas: ¿quiénes son? ¿cuántos son? ¿a quién responden? ¿son de derecha? ¿son parte de una interna peronista? ¿son opositores? ¿son de clase media? ¿son propietarios? ¿son muchos? ¿son pocos? La lista podría continuar.

Lo que resulta llamativo es que buena parte de una dirigencia que reivindica la participación se incomode tanto cuando los vecinos participan. Es curioso que tengan una mirada tan despreciativa de los vecinos  -o, como los define el Intendente, los “cualunques”-. Hoy reina una forma muy perezosa de hacer política, porque convertir al que pregunta en sospechoso permite evitar la incomodidad de tener que responderle.

Un posteo que circuló recientemente sintetizó, quizá sin proponérselo, esta concepción. Frente a los reclamos vecinales alguien escribió, con tono aleccionador: “A ver si terminan el secundario y se informan que el pueblo no gobierna ni delibera sino por medio de sus representantes”.

Lo extraordinario no es la cita. Es la interpretación. Porque detrás de ella aparece una idea inquietante: que elegir representantes implicaría renunciar a participar, preguntarles, controlarlos, peticionar ante ellos, exigir información o cuestionar sus decisiones.

Curiosamente, alguien podría imaginar que semejante interpretación proviene de la expresión más conservadora posible de la política… pero no. 

Los vecinos autoconvocados son incómodos porque no caben fácilmente en el casillero que la política tiene preparado para ellos. Pueden haber votado distinto. Pueden pensar distinto sobre seguridad, economía, educación o sobre el gobierno nacional.

Pero se encuentran cuando perciben que algo amenaza con modificar de manera irreversible el lugar donde viven. Y entonces estudian ordenanzas. Piden expedientes. Leen códigos urbanos. Consultan arquitectos, abogados e ingenieros. Presentan pedidos de acceso a la información. Van al Concejo Deliberante. Discuten densidades, alturas, servicios sanitarios, indicadores urbanísticos y usos industriales.

El ciudadano que supuestamente no estaba interesado en la cosa pública descubre, de repente, que la cosa pública atraviesa literalmente la puerta de su casa.

La emergencia de estos movimientos es una extraordinaria oportunidad democrática. Porque detrás del enojo hay algo bastante más valioso: personas que todavía creen que vale la pena involucrarse en la ciudad en la que viven.

Hoy nada está terminado. Nada está dicho.

Habrá que ver qué capacidad tienen estos nuevos actores para organizarse, sostenerse y construir una voz propia. Y habrá que ver, sobre todo, cuánto tiempo más puede una dirigencia política seguir observando a sus vecinos desde arriba de una latita de paté, convencida de que todo lo que sucede abajo no importa.

47307070-c757-4e5d-a229-3c52886b6bb2Ruidazo: vecinos de Hurlingham se manifestaron contra el COU

 

Artículos relacionados
images (12)

Cómo sigue la judicialización del COU de Hurlingham

Planeta Hurlingham
Política16 de septiembre de 2026
La demanda interpuesta por el concejal De Francesco fue elevada a la Cámara Contenciosa de San Martín. Apunta a analizar los expedientes administrativos y técnicos que sustentaron la convalidación provincial. “La aprobación no convierte al COU en un acto inmune al control judicial,” señala el edil y afirma que el Código “atraviesa una situación de inestabilidad normativa y judicial”.
LAS MÁS LEÍDAS
disca

Dos amigos de Hurlingham diseñaron una exitosa app de citas inclusiva

Planeta Hurlingham
Sociedad17 de septiembre de 2026
Discapp es la primera aplicación inclusiva de citas y amistad de Latinoamérica. Tiene cuatro años y más de 1200 usuarios. Está diseñada para personas con discapacidad, pero es abierta a cualquier usuario. A través de la app se formaron varias parejas. Cómo funciona.
cuñi

Quién es la vecina de William Morris que cumplió 106 años

Planeta Hurlingham
Sociedad18 de septiembre de 2026
Nació en Santiago del Estero y hace 69 años se mudó al partido de Hurlingham. Se llama Cornelia y le dicen Cuñi. Es de Boca y le gusta el boxeo, la cerveza fría y Los Palmeras. Su fórmula para llegar bien a los 106 años de vida.
images (13)

Remodelarán las estaciones Rubén Darío y Jorge Newbery

Planeta Hurlingham
Sociedad18 de septiembre de 2026
Comenzó el proceso de licitación de las obras. Qué remodelaciones se realizarán. Cómo operará el servicio del ferrocarril Urquiza en ambas estaciones durante los trabajos, que durarán entre diez meses y un año. También habrá cambios en Ejército de Los Andes.
fgfgdgf

Realizan un mapa interactivo de las construcciones en altura de Hurlingham

Planeta Hurlingham
Sociedad18 de septiembre de 2026
Lo elabora el colectivo Vecinos Autoconvocados y tiene como objetivo individualizar las obras que están fuera de la normativa de Provincia. "Es el primer paso para defender nuestro entorno y exigir el cumplimiento de las normas”, expresan. El grupo convoca a la comunidad a colaborar con el avance del trabajo brindando información de lo que pasa en cada barrio.