
"Sin la piel”, el disco que revalidó todos los títulos de Las Pelotas

La banda liderada por el ya mítico German Daffunchio saca disco nuevo y eso siempre es una grata noticia. Podríamos caer en esos lugares comunes en los que abrevan algunos críticos de rock y escribir cosas como "esta banda es como los vinos, cuanto más tiempo pasa mejor están sus discos”. Pero no interesa ir por esos caminos. Los lugares comunes se los dejamos para otros medios, infectados de Majules, Feinmans y comunicadores amantes de La Serenísima. ¡Mejor no escribir de ciertas cosas!
Ahora bien, en lo estrictamente musical, Las Pelotas viene de varios discos bastantes difíciles de escuchar. Muy bien grabados, técnicamente perfectos, pero con una densidad orquestal que aburría a propios y ajenos; mucho arreglo, demasiado arreglo, poca guitarra furiosa en riffs y colores que identificaba a la banda.
Todo cambia y la música avanza con el tiempo, y lo que ayer era protesta hoy se hunde en amor y desamor, en una cultura existencial que le viene jugando en contra a la música rock hecha en Argentina. Si Lali Espósito canta contra Milei y el puro rock nacional le sigue cantando a la esquina, a los amigos y a la cerveza, es que estamos leyendo mal la realidad.

Ahora bien, en “Sin la piel”, el último disco de Las Pelotas, a diferencia de discos anteriores, volvieron los riffs rockeros, Sebastiano Satchel sigue con los arreglos pero todo más sutil; toca poco y garpa más, entendió que a veces menos es más y que de quererlo puede dejar de tocar las teclas y armar de la misma forma una gran canción.
El disco arranca épico y denso, haciendo creer que nuevamente vamos a apagarlo en el quinto tema. Error: es ahí donde el trabajo se pone bueno. El disco va de menor a mayor, empieza triste y melancólico para ir subiendo en intensidad y distorsión, creando una nueva faceta en la historia del power rock de antaño que la banda supo lucir, y transmuta en un rock épico, sustancioso como post punk, una alquimia perfecta para seguir en la ruta y mostrar que cambiar no es traicionarse. A veces, y este es el caso, cambiar es evolucionar.
Otro punto alto (o mejor, altísimo) es la vuelta de la banda al reggae que tan bien les salía. La mano derecha de Germán marca el contrapunto sincopado del folclore jamaicano y viaja a viejas gemas de su autoría, como saltando al ¿Para Qué? O más atrás aun, con Regtest o Don’t Come, cuando era parte de Sumo, la banda más grande de la historia del rock argento.

Tal vez sea por eso que uno de los puntos más altos del disco sea el track 5, El Tren, una crítica ácida e irónica al fin de los trenes en la Argentina, un pulmón abastecedor de la economía que hizo grande a este país y que el turco genocida que gobernó la década perdida de los 90' se encargara de desguazar. Ya a esta altura el disco convence que, realmente, esta bueno. Lo tiene todo. El in crescendo se va notando a medida que avanza, y de escucharlo en un Walk-Man (¿sos moderno?) se siente -otra vez- en la piel el brillo de la tristeza que pregona Germán en cada nota. Y eso lo hace todo más interesante aún.
¿Cuántos años tiene la banda? 36 más la vida con aquel rayo romano llamado Luca Prodan. Toda una vida dedicada a hacer canciones, discos, ensayos, entrevistas, giras… Y ahora, en tiempos en que la IA quiere independizarse de los humanos, Las Pelotas trae uno de los mejores trabajos (artesanales) que uno puede imaginarse.
En el nuevo disco podrían haberse repetido y reformar viejas canciones o vivir de la gloria pasada, pero no. En "Sin la piel" Las Pelotas revalida los títulos, sale a la cancha con un disco nuevo, bueno y con una relectura de su propia historia. Y así trae un aire refrescante al rock nacional, acaso un poco distraído en festivales de gaseosas y cervezas, y con más ganas de repetirse qué de sacar algo nuevo y que suene como un grito en la ciudad adormilada.

Dos amigos de Hurlingham diseñaron una exitosa app de citas inclusiva

Quién es la vecina de William Morris que cumplió 106 años

Remodelarán las estaciones Rubén Darío y Jorge Newbery

Realizan un mapa interactivo de las construcciones en altura de Hurlingham





