Crece el escándalo por la cesión del Polideportivo a Barracas Central
El intendente de Hurlingham, Damián Selci, firmó un convenio que concede a Barracas Central la administración exclusiva de ocho canchas del polideportivo municipal, en un acuerdo cuestionado por su alcance, el monto del canon y la falta de difusión oficial.
El predio, construido con fondos públicos, cuenta con ocho canchas de fútbol y ocupa unos 180.000 metros cuadrados dentro del municipio. El convenio otorga al club presidido por Matías Tapia (hijo del Chiqui Tapia) el uso exclusivo de aproximadamente 70.000 metros cuadrados.
El acuerdo se firmó el 13 de febrero de 2026 ante escribano público, con una duración de un año y posibilidad de prórroga por otro período igual.
El canon anual asciende a 17 millones de pesos, cifra que clubes barriales consideran baja frente a valores de mercado para instalaciones similares.
"Se sospecha que hubo algo raro en los beneficios que La Cámpora le ofreció al club de Tapia para instalarse en el lugar. El acuerdo establece el pago de $17 millones anuales. Calculadora en mano: si las canchas se usaran ocho horas diarias de lunes a viernes, Barracas Central estaría pagando $12.000 la hora. Cualquier vecino que quiere armar un picado en una cancha de 11 se tiene que poner con $250.000", indica Clarín.
La concesión no se difundió en canales oficiales y recién cerca de 70 días después se remitió al Concejo Deliberante para su tratamiento.
La cesión "se rubricó en una reunión sotto voce, cuya intensión fue que pasara lo más desapercibida posible. Tapia y Selci se vieron el 13 de febrero, un día antes del Día de los Enamorados, ante escribano público. Nada de lo que allí ocurrió se hizo público. En el municipio nadie duda de que las partes, sobre todo las autoridades locales, buscaron que todo quede en el mayor secreto posible", consigna Clarín.
En el lapso transcurrido desde la firma, Barracas Central inició obras en el predio, y tiene en carpeta la construcción de un paredón perimetral, sin aprobación legislativa.
Vecinos y concejales peronistas cuestionaron la medida y la calificaron como una “privatización menemista de los ’90”, al sostener que restringe el acceso a un espacio público financiado con recursos municipales. En un comunicado también señalaron que el predio había sido utilizado previamente por divisiones inferiores de River Plate, que realizaron mejoras en el lugar.
Fuentes: Noticias Argentinas y Clarín

