
La Casa del Santito, el milagro de una Virgen y el muñeco de Yoda

Este fin de semana, Hurlingham celebra los 30 años del patronazgo oficial de Nuestra Señora de la Guardia. Habrá procesiones, misas del obispo y el "Festival de la Esperanza".
Sin embargo, la historia en Hurlingham de esta virgen genovesa se remonta al siglo XIX. Nació en la pulpería y almacén de ramos generales de un inmigrante genovés en las cercanías de la actual estación Ejército de Los Andes y fue producto de en un insólito malentendido gauchesco.
Para entender cómo una virgen del norte de Italia terminó dándole identidad a Hurlingham, hay que viajar en el tiempo hasta el año 1875.
Nicolás Machiavello, un inmigrante llegado de la Liguria, sufrió un grave accidente. Una versión dice que le ocurrió mientras cabalgaba por la zona y cayó del caballo. Otra versión, señala que se lastimó trabajando en una obra en construcción. Al verse al borde de la muerte, se encomendó a la protectora de su pueblo natal en Génova: la Virgen de la Guardia.
Machiavello, aun con un mal pronóstico médico, sobrevivió. En agradecimiento por lo que consideró un auténtico milagro, en la calle conocida actualmente como la Segunda Vergara construyó una imponente casona colonial para que funcionara como almacén de ramos generales. En el frente, a modo de homenaje, colocó un nicho con una pequeña estatuilla de la virgen que había traído de Italia.
El almacén de Machiavello se convirtió rápidamente en una parada obligada para los paisanos que cruzaban el oeste. El detalle estaba en la fachada: debido a la altura del nicho y al pequeño tamaño de la figura, los troperos y los guardas del antiguo tranvía Lacroze no lograban distinguir si la imagen era un santo o una virgen.
Ante la duda, se inclinaron por la opción de que era la imagen de un santo y esa idea se popularizó. "Paramos en lo del Santito". La frase quedó tan arraigada que se transformó en el nombre oficial de la parada de transporte.
Al no haber en ese entonces iglesia católica en Hurlingham, los vecinos de la zona se acercaban a la Casa del Santito a rezar y dejar velas encendidas.
Con el correr de las décadas, aquella pequeña devoción se expandió por Hurlingham. La comunidad italiana creció, se fundó la parroquia de la calle Necochea, a metros de la estación Newbery y, finalmente, en agosto de 1996, las autoridades eclesiásticas y municipales declararon a la Virgen de la Guardia como la Patrona del Partido de Hurlingham.
En la actualidad, la casona de los Machiavello ostenta un triste récord: es una de las construcciones en pie más antigua de todo Hurlingham, pero su presente dista mucho de ser el de un sitio cuidado y protegido.
Hace unos años, la imagen original de la Virgen fue retirada para quedar bajo resguardo por motivos de seguridad. El nicho de la fachada quedó vacío, pero no por mucho tiempo. En una jugada que mezcla el ingenio popular con el absurdo, alguien colocó en su lugar un muñeco desgastado de Yoda, el maestro Jedi de Star Wars.
De la casa del Santito a la casa de Yoda, un giro cruel del destino que llegó a viralizarse en redes sociales como una de las tantas rarezas del Conurbano.
Mientras Hurlingham celebra las tres décadas de su patrona espiritual, el lugar exacto donde comenzó la historia corre el riesgo de ser arrasado por las topadoras y borrar una de las historias más increíbles de la zona.


Realizan un mapa interactivo de las construcciones en altura de Hurlingham

Dos amigos de Hurlingham diseñaron una exitosa app de citas inclusiva

Quién es la vecina de William Morris que cumplió 106 años

Remodelarán las estaciones Rubén Darío y Jorge Newbery

Realizan un mapa interactivo de las construcciones en altura de Hurlingham




