Caído el COU 2025, ¿quién paga ahora los platos rotos?

Tras la desaprobación de la reforma urbanística impulsada por Selci el año pasado, el oficialismo envió al Concejo un nuevo proyecto. En caso de que se hayan iniciado expedientes, otorgado permisos o realizado inversiones bajo una normativa que no tenía aprobación provincial y que ahora el Municipio dejó sin efecto, ¿quién asumirá la responsabilidad por los posibles perjuicios?
Sociedad18 de julio de 2026 Planeta Hurlingham
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Tras la desaprobación del COU 2025 de Hurlingham por parte de los organismos técnicos de la gobernación bonaerense, el Municipio presentó un nuevo proyecto de reforma urbanística en el Concejo Deliberante y de este modo restablece la normativa sancionada en 2019.

El COU impulsado por el intendente Selci recibió fuertes cuestionamiento de la oposición política y de grupos de vecinos. Nunca se mostró receptivo a escuchar esos reclamos y ahora le dio de baja a lo que proyectaba en esa reforma urbanística.

Al respecto, el concejal Julio Medina señala que al retirar el COU 2025 el Municipio “admite el fracaso de un Código que cuestionamos desde el primer día. Durante su tratamiento sostuvimos que estaba mal elaborado, que era contrario a la legislación vigente y que generaba una enorme inseguridad jurídica para vecinos, profesionales, comerciantes e inversores. Lo hicimos en el recinto del Concejo Deliberante durante la Audiencia Pública, en los medios de comunicación, en las redes sociales e incluso mediante las acciones judiciales impulsadas contra la ordenanza.

En la misma línea, el grupo de Vecinos Autoconvocados de Hurlingham sostiene que “los cuestionamientos vecinales tenían fundamento: el Municipio reconoció que el Código de Ordenamiento Urbano aprobado en diciembre de 2025 no se adecuaba a la normativa provincial, obligándolos a enviar un nuevo proyecto de modificación al Concejo Deliberante”.

De cara a lo que viene, el colectivo de vecinos señala: “El COU define el Hurlingham de las próximas décadas: dónde construir, cómo proteger nuestros barrios, el ambiente, el patrimonio y la infraestructura. No puede ser una discusión a puertas cerradas.”

Agregan: “Una ciudad se construye con planificación, pero sobre todo con transparencia e información pública. Los vecinos tenemos derecho a conocer, opinar y participar.”

Por su parte, Medina advierte: "el urbanismo no puede manejarse con improvisaciones. Las reglas que ordenan una ciudad deben brindar previsibilidad, respetar la ley y proteger por igual a todos los vecinos. La seguridad jurídica no es un privilegio; es una obligación del Estado."

La preocupación en la comunidad de Hurlingham es quién se responsabiliza de posibles actuaciones anticipadas a la revisión de Provincia del COU 2025 ahora dejado sin efecto por el propio Municipio.

"Durante estos siete meses pudieron haberse iniciado expedientes, otorgado permisos, realizado inversiones o tomado decisiones bajo un régimen que ahora el propio Municipio pretende dejar sin efecto. La sociedad merece saber qué ocurrirá con todas esas situaciones y quién asumirá la responsabilidad por los perjuicios que pudieran haberse ocasionado.", plantea Medina.

Más allá de los emprendimientos que vieron luz verde mediante las excepciones votadas por el Concejo a fines del 2024, la multiplicación de construcciones en altura que se advierte sobre todo en la ciudad de Hurlingham, ¿cómo fueron habilitadas y bajo qué figura legal se les permitió avanzar?

Ante posibles perjuicios para el Municipio por apresuradas decisiones que afectan el trazado urbano del Partido, ¿quién paga ahora los platos rotos? Se verá cómo sigue esta triste película que tiene a Hurlingham como escenario.