Vecinos en el Concejo: La Cámpora, a lo Bilardo
Los Vecinos Autoconvocados de Hurlingham finalmente este miércoles 24 de junio pudieron hacer uso de la banca pública en el Concejo Deliberante. En la sesión de mayo les habían negado ese derecho por una cuestión burocrática: la falta de un formulario.
Tras la promesa del presidente del cuerpo legislativo local (y con el formulario completado), el colectivo pudo expresar todas sus advertencias acerca del Código de Ordenamiento Urbano 2025.
Sin embargo, tuvieron que sortear toda una serie de chicanas antes y durante la participación de la vecina que habló en nombre de grupo que se opone a la libre construcción de torres en el partido. No hubo alfileres ni bidón de agua, pero La Cámpora de Hurlingham jugó contra los vecinos con espíritu bilardista.
En principio, al llegar al edificio del Concejo, en la recepción no los dejaron pasar al recinto, sino que los hicieron esperar. De ese modo, militantes de La Cámpora y empleados del Municipio se ubicaron adelante. Asi, los vecinos quedaron detrás de varias filas de militantes, que actuaban como barreras para impedir que se filmara. Curioso: estaban todos con ataque de tos.
La vecina que habló inició su discurso con el micrófono desconectado. “No se escucha”, se advertía. Con el correr de los minutos, y tras la insistencia del reclamo, un asistente conectó el micrófono.
A partir de ese momento, los que estaban en el Concejo pudieron empezar a oír las críticas al proyecto urbanístico que impulsa La Cámpora para Hurlingham.
En tanto, quienes seguían la transmisión por el canal de youtube del Concejo se quedaron sin saber qué pasaba en el recinto. La transmisión -en otro acto vergonzoso- fue cortada.
Como si tantas chicanas para acallar la voz de los vecinos no fueran suficientes, mientras la vecina desgranaba todas las irregularidades del COU 2025 cortaron la luz.
La intendencia y el Concejo Deliberante de Hurlingham está en manos de La Cámpora, un espacio que se declara nacional y popular. En el diseño del COU, en el manejo del Concejo y en la gestión del intendente Damián Selci no se aprecia esa orientación ideológica.
A juzgar por el trato que reciben los vecinos, a la gestión Selci le molesta mucho que haya voces disonantes o que -simplemente- reclamen información de asuntos públicos. Les molesta, y mucho.
Todas las vergonzosas chicanas en torno al uso de la banca pública en el Concejo fue una clara muestra de ello y, a la vez, del lugar que les asignan a los vecinos: bien lejos de las decisiones palaciegas.

